25.2.08

De Nachos y Jugo de Naranja.

-que pena la demora... esto es una disculpa a mi conciencia, vale aclarar.-
Incoherente. Los sueños se van de mi memoria cuando me baño, pareciera qeu el agua además de lavar y limpiar, diluyera el pesnamiento para que pase por el sinfón sin problema. El sueño de anoche fue distinto, se aferró a mi conciencia incluso horas depsus del shampoo y me persiguió por varios dias. Estaba trabajando, en exceso, causa del estrés de los últimos dias, las ideas no me llegaban a la cabeza, bloqueo mental, apareció alguien, esa gente qeu aparece sin rostro en los sueños pero que igual sabemos con certeza de quíén se trata, me pidió un jugo de naranja y unos nachos, no dije nada y por parpadear estaba sentado en la barra de un bar. Un oso polar entró, dejó la puerta entreabierta para qeu una fila de peces que le seguia pudiera entrar, se sentó a mi lado y bebimos sin pena, me acompañó a la oficina sin qeu lo invitara, trabajé un rato sin ponerle atención. Me llamó por mi nombre con voz indeferente, cuando voltié a mirarlo, de un zarpazo me destrozó la cara. Desperté. El gato me estaba palmoteando el cachete, como todas las mañanas cuando tenía hambre, tuve la imagen del maldito oso clavada en mi frente desde entonces. Dias despues mi compañero de cubículo dijo qeu tenía un antojo loco, como de nachos y limonada o jugo de naranja quizás. Me puse pálido para reportarme enfermo ante mi jefe. Prefería una mentira para evitar lo imposible a desencadenar un Deja Vú, uno con garras y dientes.